Los tiempos parecieran haber cambiado desde aquel 19 de abril de 1810, pero en realidad, lo que siempre ha cambiado a favor del Poder es la percepción de la gente en relación con quienes lo ejercen.
Analizando la situación venezolana, es increíble tener que afirmar que, en medio de la destrucción de nuestro país y las consecuencias catastróficas producidas por esta destrucción, el “Statu Quo” nunca cambió.
A la galería, al pueblo, nos decían que los rojos venían por las cabezas de los blancos, pero lo que entendimos tarde (algunos) es que los blancos y los rojos se entendían en las sombras, en los recintos con bombillos rojos y damas de vidas complejas, donde sus amos, los Amos del Valle, diseñaban las coreografías del Poder para que termináramos pensando que unos eran enemigos de otros, y que nosotros debíamos tomar un lugar en esa falsa lucha.
Claro está, ese “tomar un lugar” implica que una pequeña cantidad de súbditos, pues así nos ven estos individuos, debían sacrificar sus tiempos, familias, libertades y vidas en beneficio del negocio en curso, el cambio de los payasos en medio de la función del circo.
Digo esto con inmensa frustración pues en ese interín yo en lo personal invertí por lo menos y de manera directa dieciocho años de mi vida.
Ver como los que antes dirigieron nuestras luchas, y nos llevaron de fracaso en fracaso, hoy dirigen conglomerados multinacionales de ONG, mediante las cuales se lucran inmensamente y manipulan los espacios en favor de sus amos, es decepcionante.
Existen ONG para casi todo, pero ese casi todo es una inmensa mentira, pues los recursos recibidos por esas incontables ONG se usan en beneficio de quienes las dirigen, y de la pléyade de lacayos que viven en las sombras del Poder. Esos individuos que dicen ser de oposición, pero se acuestan con el gobierno y hasta embarazados salen de él (The Rosmery Baby).
Hay ONG que defienden los Derechos Humanos, pero no los divulgan ni protegen a sus víctimas, solo las contabilizan; los nombres de las víctimas no son importantes, es importante el número; 300 violaciones de Derechos Humanos en la marcha en la Francisco Fajardo.
Existen ONG encargadas de representar a los Presos Políticos, que reciben importante financiamiento de entes extranjeros y posiblemente algunas personalidades locales, pero esas ONG no han liberado a un solo Preso Político; todas las liberaciones de Presos Políticos se han producido por negociaciones entre los que detentan el Poder y sus dueños, o por presión de terceros, como ha sucedido recientemente con la solicitud del Gobierno del presidente Trump acerca del tema.
Hay ONG creadas de la NADA que tratan o trataron el tema de la Crisis Humanitaria venezolana, pero no conozco a nadie que haya recibido una bolsa de comida o un aporte económico de esas ONG. Seguramente los habrá, pero la proporción de ayudas entregadas con respecto a los recursos recibidos es completamente desproporcionada, en detrimento de esos que debieron ser ayudados.
Los nuevos cortesanos venezolanos, lacayos de los Amos del Valle, son igual de indiferentes con la gente como lo fueron sus antecesores; la clase política está profundamente comprometida con los intereses económicos de esos Amos del Valle, de quienes reciben llamadas, visitas y lluvia de sobres, mientras que para los de abajo, ni las gracias.
Por ahí anda un idiota con ínfulas de descendiente de libertadores dando clases sobre la lucha en Venezuela, después de decenas de derrotas, mientras negocia con el chavismo la permanencia de estos, que le garantizaría una larga vida llena de lujos y riquezas.
También anda una dama, cuya efectividad real es “CERO” y que considera que el Poder es un regalo que la divinidad le concedió por su increíble capacidad para mimetizarse con la chusma, por la cual siente un profundo desprecio; claro, para ella “chusma” no es lo mismo que para ti o para mí; para ella “chusma” es todos aquellos que no son como ella, quien merece el Poder como obsequio por su condición y abolengo.
Hoy, los cortesanos de lado y lado andan haciendo inmensos esfuerzos por recuperar los espacios de Poder que perdieron aquella madrugada del 3 de enero de 2026, cuando el gobierno de Donald Trump decidió llevarse a Maduro y Cilia, e imponer una condición de tutelaje sobre Venezuela.
No fueron las elecciones las que cambiaron el “Statu Quo”, fueron los bombazos, los soldados, los helicópteros y aviones norteamericanos los que lo demolieron por ahora. Por eso, esos cortesanos, solo leales a sus propios intereses, andan desesperados tratando de inventar marchas, protestas y elecciones; mientras que los otros cortesanos, los rojos, silban en la noche para ahuyentar el miedo, pues los bombazos y la CIA ya no son propaganda política, sino una realidad en presente.
A esos cortesanos y a sus amos, mi inmenso desprecio.
A Donald Trump y su gobierno, mi agradecimiento.
¡EN DIOS CONFIO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 22 de marzo de 2026, siendo las 22:36 (10:36 pm)