En referencia al Ministro de la Defensa venezolano, General Vladimir Padrino López (¿será primo del preñador inalámbrico?), alias “cenicero de moto” y la ingeniero María Corina Machado, alias la “ínclita nefelibata”; ambos alias definidos por el señor Daniel Lara Farias.
En mi país, los medios y las élites encumbradas en sus olimpos de mierda han protegido de manera vulgar a sus lacayos, algunos con sangre azul y otros no, pero los han defendido “hasta el final”.
En la Venezuela en la que nací (antes del maldito chavismo), si un político cometía un error, un delito o algo que lo comprometiera, sus propios compañeros en defensa de sus propios intereses buscaban ponerlo de lado, para no comprometerse con el “caído”; sin embargo, en el increíblemente extenso periodo chavista, a los fracasados se les encumbra, y a los decentes se les aparta. Bueno, los chavistas son adalides de los antivalores, por lo cual eso es predecible, pero en la falsa oposición sucede lo mismo, pues son los mismos (rojos y azules).
Por ahí todavía anda representándonos no se en donde un caballero al que se le vio recibiendo una bolsa de dinero de un cuestionado empresario, un tal Caldera. Un tal Ocaris, responsable de la entrega de militares patriotas, entre ellos el Capitán Caguaripano, sigue “representándonos”. Un tal Guaido sigue dando declaraciones a nombre de “nosotros”, mientras todavía no ha respondido sobre el origen de su holgada existencia y el uso de los miles de millones de dólares (que es muchísimo dinero) bajo su responsabilidad, dinero del que nadie sabe dónde se encuentran o en donde fue gastado.
En otros tiempos a los líderes derrotados, por la razón que sea, se les daba, dependiendo de la dimensión de su derrota, un destino apartado del Poder. Se les enviaba al exilio (interno o externo), o se les apartaba de sus funciones y se les negaba el acceso al Poder, incluso en algunos casos se le enviaba al cadalso. A los lideres o generales fracasados nadie les confiaba su destino o sus recursos. El precio de su fracaso era el ostracismo.
Claro, hay casos en los que, a los derrotados, por su cercanía a algunos poderosos, se les permitía el lujo de alguna función menor como recompensa. Al hermano del Rey de Inglaterra se le quitaron sus títulos, pero sigue jodiendo, por ejemplo.
En el periodo chavista a los fracasados se les recompensa, tanto en el chavismo rojo como en el azul, pues las riquezas mal invertidas pagan silencios cómplices y compran espacios para eunucos intelectuales y prostitutas con doctorado, entre ellos a un Ama de Casa sobrevalorada que vive en Estados Unidos de América y cobra por sociedades abiertas.
Lo cierto es que los fracasos son huérfanos, pues en nuestro nombre se han construido riquezas mal habidas y liderazgos de papel que han sido corresponsables de cientos de muertes y miles de presos.
Tan solo el 29 de julio de 2024, antes que la Ínclita Nefelibata decidiera mandarnos a rezar en orden, miles de ciudadanos salieron a las calles para hacer valer el resultado de esas elecciones viciadas. Muchos inocentes cubrieron con su sangre las calles venezolanas, y miles fueron encerrados injustamente en esos basureros llamados cárceles, en donde se les tortura a diario, mientras la misma señora, que dijo que no abandonaría Venezuela, la abandonó, y anda paseando por el mundo, dando discurso vacíos y haciendo lobby pagado con dineros cuyos fondos no conocemos. Su absoluta ineptitud la podemos resumir con una frase de ella, mal pronunciada en ingles en la que le expresaba al hijo del Presidente de los Estados Unidos, “We don't need boots on the ground. We don't need soldiers in Venezuela. That's crazy”.
Por sus fracasos y mentiras miles han pagado, mientras ella asume su aspiración al Poder como un “derecho divino” avalado por esas élites de mierda caraqueñas a las cuales les debemos más de doscientos años de desgracias.
Y con respecto al “cenicero de moto”, pues que puedo decir; amenazó en cientos de discursos y no pudo lanzar ni un triki-traki cuando se llevaron en chancletas a su jefe. Pero claro, ese consumado idiota es el líder de esos menesterosos militares venezolanos, dignos de repudio nacional e internacional, esos cobradores de vacunas oficiales (extorsionistas), esos supuestos hijos de Bolivar, pero del devaluado, que solo están prestos al combate contra viejitas y muchachos desarmados.
Gracias a Dios la administración de Donald Trump, con perfiles e información adecuada decidieron dejar de lado a la Ínclita Nefelibata, pues si hubiesen seguido el plan ultra-secreto de la opo-ficción, que era que “los yankees sacaran a Maduro y pusieran a la señora”, hoy Venezuela sería un país en llamas y un problema mayor.
Ahora, gracias a la administración de Donald Trump, se habla de inversión petrolera, reconstrucción de la infraestructura y trabajo en presente continuo, no en futuro imaginario.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 31 de enero de 2026, siendo las 11:22 am
ínclito, ta: Artículo; Definición:
Del lat. inclĭtus.
1. adj. Ilustre, esclarecido, afamado.
Sinónimo: ilustre, insigne, prestigioso, renombrado, famoso, afamado1, conocido, célebre, esclarecido, preclaro.
Antónimo: innoble, desconocido.
Nefelibata: Artículo; Definición:
Formación culta del gr. νεφέλη nephélē 'nube' y -βάτης -bátēs 'que anda', y este der. de βαίνειν baínein 'andar1'.
1. adj. Dicho de una persona: Soñadora, que no se apercibe de la realidad. U. t. c. s.
Ínclita Nefelibata, dígase “ilustre soñadora”.
Ostracismo: Definición del gr. ὀστρακισμός ostrakismós.
1. m. Entre los antiguos atenienses, destierro político.
Sinónimo: destierro, exilio, proscripción.
2. m. Apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social.
Sinónimo: aislamiento, apartamiento, exclusión, marginación, alejamiento, incomunicación, confinamiento.