Todos quieren algo, y ese algo puede ser cualquier cosa.
La señora que dice representarnos quiere ser Presidente de Venezuela, pero no sabe lo que pasa en el país, no tiene propuestas, se rodea de bandidos e idiotas, pero ella quiere.
La señora Delsy Eloina quiere sobrevivir al periodo impuesto después de los eventos del 3 de enero de 2026, y sobrevivir es literal, pues se le acusa desde el chavismo recalcitrante de traidora.
Los políticos venezolanos de cualquier rango de colores quieren elecciones.
Los empresarios quieren hablar de negocios y ver como el dinero comienza a fluir por vías más formales.
El Guardia Nacional que monta su alcabala todos los días para extorsionar a los venezolanos que pasan por ese punto quiere que no le quiten su alcabala; las tetas de su mujer y la camioneta en la que anda no se pagan con suelditos devaluados.
El alcalde de cualquier municipio quiere que el dinero siga fluyendo como fluye para seguir robándose esos fondos; su casa en Miami y el apartamento de su amiguito no se paga con chapitas de cerveza.
Pero la gente común en su mayoría es la más realista, pues ellos no viven de ilusiones. Esa gente quiere que la devaluación se detenga, que el Bolivar desaparezca y el dólar se imponga, que la economía se active y que se pueda conseguir un empleo serio, que ese dinero de su trabajo le permita comprar la casa que quiere o el carro que desea; esa gente quiere que el asunto de la energía eléctrica se resuelva y que los apagones desaparezcan; quiere que el asunto de la gasolina se resuelva y que la pueda comprar como antes se compraba, sin chips, ni colas, ni guardias, ni extorsiones. Esa gente quiere que el agua llegue al grifo y que parezca agua y no barro.
Ahora, la pregunta de rigor; quien trabaja en las propuestas y las respuestas a las necesidades de la gente. A mi y a millones nos importan muy poco las aspiraciones de uno u otro candidato, o la necesidad de sobrevivencia de los bandidos. Lo que los venezolanos queremos es que alguien se dedique a trabajar en la resolución de los problemas, y dejar los cuentos para otros momentos; el hambre no espera.
Queremos propuestas serias que resuelvan nuestros problemas
y acciones concretas.
Y por ahora los únicos que están trabajando por resolver algunos asuntos en medio de la tragedia venezolana son los norteamericanos. Los demás andan en campaña, en un país donde la gente muere de mengua.
Insisto, las elecciones solo ponen comida en las mesas de los candidatos.
I’m grateful to you, President Donald Trump.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 10 de mayo de 2026, siendo las 19:18