DE HECHO, TRIUNFÓ;
SU OBJETIVO ERA DESTRUIR A VENEZUELA, Y LA DESTRUYÓ.
Muchos eruditos post-modernistas amantes de cafés que no son cafés, afirman desde hace décadas que el chavismo ha fracasado, que el chavismo no sabe gobernar, que el chavismo no puede solucionar los problemas que él ha generado.
Claro que no. Por qué debería el chavismo solucionar los problemas que ellos crearon de manera intencional, con el objeto de destruir la sociedad venezolana y someter lo que quede de ella.
Todo lo que hizo el chavismo lo hizo bajo un plan premeditado y muy bien pensado, para destruir a la República, a sus Instituciones, a sus activos, a su moneda (la formal ahora es el dólar) y a su gente.
El objetivo del chavismo siempre fue destruirlo TODO, y los imbéciles analisiados opositores diciendo que el chavismo no sabe esto y aquello, y no sé qué más.
En varias oportunidades intenté explicar este asunto a algunos lisiados mentales de esos que afirman que el chavismo no sabe hacer lo que está haciendo voluntariamente bien, y repetidamente fui ignorado como si no existiese. Así pasa.
Claro, esos lisiados mentales con títulos universitarios, con vena de izquierda, bolsillo de derecha y alma de trapo sucio, creen que son los dueños de la verdad, y de verdad no son dueños ni de su propia opinión, pues en su mayoría la vendieron hace tiempo a alguna de las agendas divergentes que hacen vida conjunta en Venezuela.
Todavía hoy algunos en medio de sus orgasmos pre-electoreros que afirman con una seriedad que raya en la estupidez que, el problema del chavismo es que “no sabe hacer”. En realidad, el problema es que la falsa oposición que ha cohabitado con el chavismo no entiende o se hacen los locos en referencia a como procede el chavismo; es evidente que el chavismo es muy eficiente destruyendo y que lo que construye en reemplazo es siempre una mierda putrefacta, pero de esa mierda putrefacta la corrupción inherente alimenta a muchos bolsillos, y compra muchos silencios… y sino que lo digan algunos directivos de partidos dizque opositores que son primos de los Rodríguez, o que hicieron negocios de diversas indoles con la Estatal Petrolera Venezolana, o que firmaron cartas de buena conducta a funcionarios chavistas presos en el extranjero… y pare usted de contar. La putrefacción chavista alimenta a la falsa oposición con la que se ha entendido desde 1998.
Desde el 15 de agosto de 2004 hay las pruebas del fraude sistemático en el sistema electoral venezolano. Esas pruebas han dado la vuelta como veinte veces al mundo, se han hecho tesis, libros, miles de artículos, y todavía esa falsa oposición con todas las evidencias en contra afirma que si “votamos ganamos”.
Si mal no recuerdo, desde el año 1999 el chavismo inició el proceso de destrucción de PDVSA para convertirla de la 3ra Empresa Petrolera más importante del mundo, a una simple oficina del ministerio de Energía y Minas o como se llame hoy. Fue un proceso gradual, eficiente e inclemente de destrucción de esa empresa, que dejó miles de victimas en el camino… tanto gente decente, como chavistas.
En el año 2008, teniendo un Sistema Eléctrico Nacional que tenía la capacidad de exportar Energía Eléctrica a dos países vecinos (Colombia y Brasil), el chavismo le puso el ojo a ese sistema y comenzó su proceso gradual de destrucción, con el objeto de convertir ese servicio eficiente y muy económico en una forma de tortura sistemática al pueblo. Hoy los cortes de energía eléctrica pueden llegar a 8 horas diarias, en un país que hasta hace dieciocho años exportaba energía eléctrica. Ese proceso no fue por mala administración, mala gestión o mala planificación; ese proceso fue intencional; al Sistema Eléctrico Nacional lo destruyó el chavismo con intencionalidad y mucha maldad.
Con el Sistema de Salud, la vialidad, la educación, la moneda y el gentilicio hicieron lo mismo. Lo que reconocíamos como Venezuela en 1998 murió hace tiempo, y lo que queda son sus desechos.
Lo peor de todo es que hoy, en medio de un proceso sui-generis denominado “tutelaje” es imposible conseguir gente decente que pueda suplantar al chavismo, obligándonos a reciclar personajes que deberían haber sido execrados por la sociedad venezolana hace décadas.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 26 de agosto de 2026, siendo las 3:59 pm.
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