El 3 de enero de 2026, en horas de la madrugada el gobierno dirigido por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó un ataque contra varias ubicaciones en Venezuela, y capturaron en medio de las operaciones a Nicolas Maduro, el tirano puesto por los cubanos para gobernar su protectorado en Venezuela.
Yo me enteré de la noticia por mi hijo, quien me llamó a eso de las 2:30 am. Ya al amanecer sabíamos de la captura de Maduro, y de una rueda de prensa convocada por el Presidente Trump en Mar-a-Lago, su residencia personal, ubicada en la Florida a las 11:00 am de ese mismo día.
La mañana transcurrió lento, mientras como venezolanos hacíamos seguimiento por varias vías a los eventos en desarrollo.
Ya a las 10:30 am teníamos por lo menos tres fuentes potenciales en las que ver la ruede de prensa de Donald Trump.
Poco antes de iniciar la rueda de prensa, conversando con mi esposa insistí que Trump no iba a colocar a María Corina ni al vejete inútil que dicen es presidente de Venezuela, pues no estaban capacitados para manejar un país con las condiciones especificas de Venezuela. Me confrontó, pues mi visión parecía demostrar cierto desprecio por la señora. No insistí.
Fue una rueda de prensa algo extensa, pero bien estructurada; tuvo dos momentos para mi impactantes y neurálgicos.
El primer momento fue cuando afirmó que quienes gobernarían a Venezuela durante algún tiempo serían él y los miembros de su gabinete presentes en la Rueda de Prensa, con el objeto de garantizar la estabilidad y las inversiones.
Dos, cuando dijo que la señora María Corina Machado “Creo que sería muy difícil para ella ser la líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país”.
Y como colofón, afirmó que estaban negociando con la vicepresidenta venezolana, Delsy Rodriguez para los procesos de transición. Esa fue uno de los escenarios que mostraron muchas veces como rumor, y al final, terminó siendo cierto. Claro, la mención de la vicepresidente de Maduro vino en combo con una amenaza.
Lo gracioso de todo esto, y sí hay cosas graciosas, es que las viudas de USAID, ese inútil mundo de mediocres con títulos, estafadores de oficio, fracasados sin gestión, terminaron como jarrones chinos, no sin antes llenarse los bolsillos con el dinero de sus negocios con el chavismo, con el dinero malversado de los fondos habilitados para las gestiones de sus lujosas vidas y de la interminable lista de ONGs que solo sirven para lavar dineros que antes venían de USAID, y ahora no sabemos de dónde.
Son las viudas de USAID las que hoy lloran con más fuerza que Maduro ya no esté, con quien se lucraron hasta el infinito, que esté por ahora Delsy, y que su lideresa interplanetaria siga de vacaciones en Europa y ahora con cargo vacante; sigan llorando.
Posdata, desde las 3am del sábado 3 de enero de 2026 hasta cerca de la 1 am del domingo 4 de enero de 2026 estuve celebrando la Caída de Maduro… La Caída del Chavismo es un poco más complicada, pero estamos en buenas manos.
Thank you very much, Mr. President Donald Trump.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Activista político venezolano en el exilio.
Barranquilla, 5 de enero de 2026, siendo las 12:24 am.
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