Antes de la llegada del chavismo al poder, chavismo que fue impuesto por las élites caraqueñas que patrocinaron su campaña, abrieron los medios, pusieron las alfombras rojas para el rojo que acabó con la República, antes de eso, antes de la entrega de Venezuela a los cubanos, que fueron quienes nos gobernaron con sus títeres en Miraflores, antes de eso, recuerdo que con mi sueldo de empleado petrolero podía mantener a mi familia; recuerdo ir con mi esposa al supermercado; nosotros comprábamos en Supermercados De Candido en Maracaibo. Recuerdo caminar por los pasillos llenos de productos; un anaquel completo solo para marcas diversas de cafés, nacionales todos. En Venezuela no necesitábamos comprar café a nadie. Teníamos cafés de excelente calidad.
Todas las mañanas al levantarme tomaba mi cafetera tipo expreso y preparaba mi café antes de salir a trabajar. En mi trabajo teníamos cafetera eléctrica, lo que me permitía mantenerme abastecido de café todo el día.
Yo para esos días consumía un aproximado de dos litros de café al día. Ahora consumo un litro al día aproximadamente.
Recuerdo que yo compraba Café Flor de Patria, un café con un sabor intenso y único. El otro café que me gustaba muchísimo era Café El Peñón, que era un café cuya fabrica estaba en Caracas, si mal no recuerdo. También recuerdo que a mi difunta abuela materna el café que le gustaba era el Café Imperial, que era el café preferido por las familias marabinas. En Maracaibo conseguíamos también un café llamado Café de la Nonna, que lo vendía la gente de De Candido.
El De Candido al que íbamos mi esposa, mis hijos y yo, era el más grande que tenía Maracaibo en la Avenida Delicias, a la altura de la intersección con la Avenida Fuerzas Armadas, que confluía con la Extensión de la Circunvalación 2.
Ese De Candido tenía dos niveles, y al segundo nivel se accedía por escaleras mecánicas. En el 2do piso se conseguía un bodegón super completo; uno de los mejores bodegones de Maracaibo. Yo para esas fechas no bebía, pero disfrutaba viendo la diversidad inmensa de licores, con muchísima calidad.
En ese 2do piso también estaba la juguetería, que era una de las mejores de Maracaibo, y también estaba más de la mitad del piso dedicado a una diversidad muy amplia de productos; juegos de ollas, toallas, vasos, copas de diversas calidades, y muchísimos artículos.
Yo iba a De Candido dos veces al mes, el día de cobro de las quincenas; compraba todo lo que necesitaba y pagaba con algo que ya muchos no recuerdan. Pagaba con cheques, que debían ser validados con el banco; pagabas y tu cheque era llevado a una taquilla donde un empleado de De Candido validaba con tu banco la disponibilidad de fondos. Y luego de validado, te entregaban tu factura, que era lo que presentabas en la salida para que el portero verificara superficialmente lo que llevabas en tu carrito.
Recuerdo que con mi sueldo podía llenar un carrito con todo lo que necesitaba para quince días; y todo era todo, productos de limpieza, carnes y pollos (que eran de una calidad infinita), verduras (frescas y llenas de color y aromas), alimentos, pañales, refrescos, productos de cuidado personal, charcutería de primera, hasta el Pan Francés que era único. De Candido tenía una charcutería y Panadería inmensa. Lo único que no compraba en De Candido era el queso blanco de consumo diario; era un poco costoso.
Recuerdo que esa fue la Venezuela en la que crecí
y me convertí en Papá.
Esa Venezuela la destruyó el chavismo
en conjunción con la falsa oposición,
a la que por mucho tiempo apoyé.
Cuando el chavismo decretó que regularían los precios del café, al ver el tipo de regulación impuesta, los empresarios del café empezaron a migrar hacia otros mercados no regulados. Los decretos del chavismo buscaban quebrar a los productores del café. Eso hizo que los demonios del chavismo influyeran en la desaparición de la miríada de marcas que hacían vida en Venezuela.
En el proceso de desaparición de las buenas marcas, comenzaron a aparecer marcas de pésima calidad. Marcas que no puedo ni recordar, que producían un café hiper molido, negro azabache, con sabor a petróleo. Eso se lo debemos al chavismo.
Con el Cacao no acabaron, pues el Cacao es uno de los grandes negocios de la élite caraqueña. Claro, algunos empresarios del cacao se vieron obligados a vender forzosamente sus tierras, que terminaron en manos de bandidos chavistas.
Ya cuando el 2016 estaba finalizando, el régimen de Maduro generó el proceso hiperinflacionario, lo que hizo que muchos productos desaparecieran del mercado.
Recuerdo que una de las últimas veces que entré al De Candido donde antes compraba, cuatro anaqueles inmensos estaban llenos de Coca Cola de 2 litros. Tenías que hacer una fila adicional si querías comprar productos regulados. Y llegó un momento en el que solo podías atender compras de productos regulados una vez por semana o por mes. No recuerdo. Tenías que presentar tu cédula y el sistema validaba la última vez que habías comprado productos regulados.
Entre los productos regulados estaba el Papel Sanitario, que si llegó a escasear en Venezuela.
El Socialismo nos llevó de trabajadores bien pagados y supermercados llenos de productos diversos, a padres de familia desesperados sin poder comprar ni comida y a supermercados vacíos, con alacenas sin productos y filas interminables.
El maldito socialismo es solo garantía de hambre,
muerte y persecución.
Ahora el chavismo parece estar muriendo, pero no ha muerto, y recuperar nuestro país no será una tarea fácil. Nuestra sociedad fue socialmente destruida, y reconstruirla será una tarea titánica.
La Venezuela en la que crecí ya murió. Lo que queda es otra cosa, irreconocible para quienes conocimos ese hermoso país en el que crecí.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Activista político venezolano en el exilio.
Barranquilla, 18 de enero de 2026, siendo las 23:26 (11:26 pm)
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