Por ahí anda una señora que dice representarnos, diciendo que va a
regresar hoy, mañana o cuando le convenga; de verdad, me importa un carajo si
regresa o no, de hecho, no creo que pueda ofrecernos nada bueno a los venezolanos.
Sus aspiraciones personales son solo eso y los venezolanos no les debemos nada
a ella ni a su partido.
La que si quiero de regreso es esa Venezuela en la que crecí, maduré,
me casé, tuve mis hijos y a dos de ellos los vi crecer.
Cuando veo los planes de la dichosa señora, no veo nada que pueda hacer
para que, tanto esa Venezuela o algo parecido a ella retorne, reviva y con
ello, muchos de los que tuvimos que irnos regresemos.
Millones salimos huyendo de la Venezuela destruida por
chavismo
en conjunción con su oposición colaboracionista,
porque era imposible sobrevivir en ella.
También es cierto que millones más se quedaron allá en
Venezuela.
Y cuando hablo de esa oposición colaboracionista, no solo hablo de los
llamados “alacranes”; también hablo de los partidos que forman parte de la MUD,
o como se llame hoy, de los cuales salieron esos alacranes. En esa organización
mutante en nombres, pero no en hombres en la cual participé, como miles, era
imposible plantear nada que permitiera el cambio de sistema. Todas las propuestas
disruptivas siempre terminaban ignoradas o ridiculizadas. Así que cuando me
percaté de la imposibilidad de un cambio desde esas instancias, me hice a un
lado.
A esa organización representa la señora que dice querer
regresar,
luego que dijo que nunca se iría
Y por qué LA QUIERO DE REGRESO, pues recuerdo que antes que el chavismo
destruyera Venezuela, yo pasee por el occidente del país en carro viajando de
noche con mi familia. Recuerdo las carreteras, cuando se podía viajar por ellas
sin miedo, recuerdo llegar a Estaciones de Servicio a las 10 pm, 12 am a tomar
un café, mientras mi esposa e hijos se tomaban una Coca-Cola y una arepa o
empanada.
Recuerdo pasar el Páramo del Aguila en Mérida o Collado del Condor como
lo conocen ahora, a las 12 am con neblina cerrada, vidrios cerrados, mi esposa
al lado y mis dos hijos en el asiento de atrás. La tensión no era por
conseguirme con un asaltante de caminos o una maldita alcabala improvisada, la
tensión era porque con la neblina no veía a más de tres metros y con temperaturas
cercanas a 0° C afuera, estacionarme no era una opción.
LA QUIERO DE REGRESO a la Venezuela en la que se podía vivir,
disfrutar, pasear, crecer, formar familia, trabajar; a ella LA QUIERO DE
REGRESO. Con respecto a la dichosa señora esa, que regrese cuando le dé la
gana.
LA QUIERO DE REGRESO para poder otra vez pasear por ella, conocerla, disfrutar
de la gente y sus costumbres, de las comidas deliciosas, de los momentos plenos
de alegría, de los paseos o vacaciones.
LA QUIERO DE REGRESO, aunque se que no será la misma, pero podremos
hacerla mejor.
Y para cerrar, es gracias al 3 de enero de 2026, a el Plan de 3
Etapas y al tutelaje norteamericano que esa Venezuela que QUIERO DE REGRESO
puede ser una realidad a mediano plazo.
I’m grateful to
you, President Donald Trump.
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 28 de abril de 2026, siendo las 08:33 (08:33 am)
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