Las
estructuras del Poder en Venezuela tienen una profunda dependencia de las
élites silentes que gobiernan desde las sombras y que están en proceso de
reconfiguración, pues los eventos del 3 de enero de 2026 los dejaron sin bases
ciertas del Poder, y dependientes de una Potencia Extranjera que no juega en su
nivel rastrero, ni se entiende con las mediocres elites bananeras.
Pero,
antes del 3 de enero hubo mucha agua que corrió por ese rio, en este caso, el Guaire.
Durante
años, en especial después del fatídico 2 de febrero de 1999, cuando Chávez se
juramentó de manera ilegal sobre la “moribunda”, el Poder comenzó un proceso de
reconfiguración ya no basado en Partidos, sino en personas. El Partido, en
especial el PSUV, que en ese momento se llamaba Movimiento V República, empezó un
proceso de instauración de caciques regiones sobre los que poder delegar
autoridad; claro, los otros partidos dizques opositores, bastante reducidos, ya
tenían sus caciques regionales, con potestades, recursos y aliados.
Entonces,
fue para esos momentos donde se empezó a instaurar un post-feudalismo pseudo
democrático, no constituido ni avalado por la constitución en discusión, ni por
la Constitución de 1961.
Es en ese momento cuando apellidos como Rosales y Barboza en el Zulia, Rodríguez en el
Nueva Esparta, Salas Römer y Lacava en Carabobo, Velazquez en Bolivar, y así
muchos más a lo largo de Venezuela comienzan a instalar ya no partidos
políticos con estructuras formales, sino corporaciones empresariales de origen
familiar con disfraz de partidos, en los que para ascender debes ser hermano,
primo, tío, hijo, marido, mujer o amante de quien dirige.
En esencia
los Partidos Políticos son estructuras del Poder conformadas para hacer vida
política y en primera instancia buscar el Poder por las vías legales
pertinentes, en los que las relaciones entre los miembros se derivan de sus
labores y desempeño, no de su pertenencia circunstancia a familia alguna.
Claro,
en Venezuela, eso fue así hasta que llegó el chavismo. Antes de ese catastrófico
momento, los miembros de Partidos entendían que jugar al “buen papá” dentro del
partido te dejaba sin base política, pues nadie va a trabajar para instalar en
el Poder al hijo de Fulano, cuando por desempeño la oportunidad le corresponde
a Zutano.
Después
que llega el chavismo y su detestable visión del ejercicio del Poder, los
clanes familiares sustituyen a los Partidos y las Gobernaciones, Alcaldías, concejalías
y diputaciones pasan a ser herencia de familia. A Rosales, el Gobernador del
Zulia o Alcalde de Maracaibo, indiferentemente, solo lo puede sustituir su
esposa Evelin, pues ese Poder no se le puede ceder a gente fuera de la Familia
Rosales, ya que ellos por vía democrática y por votación universal son dueños
del Zulia y los zulianos solo somos sus súbditos. Lo mismo sucede en Nueva
Esparta, donde la Familia de Morel Rodríguez se ha adjudicado el ejercicio despótico
del Poder por vía de linaje, y no por vía del ejercicio de la política como
medio de acceso el Poder.
Así
pues, en los Estados, Gobernaciones, Alcaldías, concejalías y diputaciones, la
larga lista de familiares del dueño del partido X hacen fila para ganarse su
nominación, en sustitución del cacique local, mientras la militancia repta por
beneficios insignificantes o “burusas” del Poder.
Retrocedimos
en el ejercicio del Poder a las etapas previas a la Independencia, viendo como
algunos convirtieron a Venezuela en el reinado de las sombras de algunas élites
bananeras, que con facultad divina pueden delegar potestades regionales o
locales a señores feudales, con cargos diversos y rimbombantes, y que solo
deben gratitud a sus amos, pero todo esto hecho por vía electoral, pacífica y democrática.
¡EN
DIOS CONFÍO!
Alexander
Acosta Guerra
Exactivista
político venezolano, en el exilio
Barranquilla,
2 de abril de 2026, siendo las 10:45 (10:45 am) de un Jueves Santo.
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