Ayer, después de las 4pm cuando las mesas de votación en Colombia cerraron, el conteo rápido o preconteo inició con prontitud y eficiencia; no habían pasado ni quince minutos y ya la Registraduría daba los resultados iniciales.
Dos horas después el preconteo ya daba como ganador al candidato Abelardo de la Espriella, con una diferencia de cerca de 250.000 votos a nivel nacional.
Hice seguimiento a esos resultados por dos vías; inicialmente a través de uno de los canales principales de Colombia, y ya entrada la noche a través de la misma página de la Registraduría de la República.
Antes del fin del día, ya la página WEB de la Registraduría de la República daba como resultado un alcance en el escrutinio de un 96% aproximadamente.
Mis expectativas sobre unas elecciones en las que no tenía ni voz ni voto eran muy altas. Desde que vi que el señor Abelardo de la Espriella se lanzó como candidato a la Presidencia el año pasado me dije a mi mismo, este hombre va a llegar a Casa de Nariño y va a llegar allí pues es el único que ofrece algo diferente a los otros candidatos y lo ofrece de una manera frontal y vehemente.
Era el outsider que no había tenido cargos públicos
o de elección popular anteriores,
contra el que no había mucho que inventar,
aunque le acusaron de todo.
La propuesta del señor Abelardo de la Espriella era disruptiva, confrontativa con el Poder y sus redes. Era fresca y adecuada para el momento histórico. El apoyo frontal del Gobierno de Donald Trump y la falta de tibieza del candidato para ese momento, Abelardo de la Espriella, contribuyeron bastante a su éxito.
Felicitaciones al Presidente De La Espriella.
No se requería haber nacido en Colombia para saber lo que podía pasar con los otros candidatos; el camino al desgaste y la destrucción de las estructuras de la República, producto de una desconexión inexplicable entre quienes ejercen el Poder y la gente que los elige.
Los resultados de ayer, a pesar de las expectativas que muchos teníamos, demostraron una victoria complicada y un país que necesita reunificarse.
El gobierno del Presidente Abelardo de la Espriella es una oportunidad de crecimiento colectivo que durará cuatro años. Depende de los colombianos en su mayoría determinante y de los que hacemos vida en este país, bajo diferentes condiciones.
Las expectativas para quienes tuvimos que huir de Venezuela eran muy altas, la angustia mucho mayor. Un nuevo gobierno que pudiera ofrecer lo que ofrece el gobierno de Abelardo de la Espriella era un gobierno con el que como ciudadanos podríamos crecer e instalarnos; acoger a Colombia como nuestro hogar y ver crecer a nuestras familias. Con las otras opciones, solo estaban en bandeja nuevas crisis, falta de confianza, mayor desempleo, mayor criminalidad y con ello, las maletas guardadas tendrían que ser nuevamente cargadas para cruzar de nuevo otras fronteras; quizás la colombo-venezolana, quizás otra. Y como exiliado, la eterna angustia no es una alternativa.
Recuerdo aquellos días posteriores a la Pandemia, donde toda América giró a la izquierda, todos aliados del chavismo, incluso el gobierno de Sleepy Biden; para donde uno miraba decía “ya no hay sitio donde ir, no hay lugar en el mundo”. En ese momento Venezuela era invivible, el Darien una herida abierta, Argentina y Chile un desastre, pero en Colombia se podía vivir y ser feliz.
Las expectativas con el gobierno del Presidente de la Espriella son altas y positivas. Esperemos que su gestión sea exitosa y sus promesas sean cumplidas.
¡QUE VIVA COLOMBIA!
¡EN DIOS CONFÍO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 22 de junio de 2026, siendo las 11:59
Imagen generada con IA (Copilot)

No hay comentarios:
Publicar un comentario