El que quiera regresar a Venezuela,
por las razones que sea, que regrese pues.
La dinámica social venezolana es extremadamente compleja, y en medio de esa complejidad, ahora el tema que quieren imponer es si la señora regresa o no, para imponer el escenario electoral como respuesta a la devastación.
El tutor norteamericano insiste en sus tres etapas. Van y vienen, declaran sobre esto y aquello, pero son tres etapas.
Sin embargo, la señora solo quiere regresar para hacer campaña. Ella quiere ser presidente, la realidad de los venezolanos es irrelevante para ella.
Cuáles son sus propuestas y los planes acerca del aumento de producción petrolera, o los nuevos convenios, o el Sistema Eléctrico Nacional, o el dólar; simplemente, no hay propuestas. Solo discurso, ofertas vacías, promesas de carros eléctricos con sistemas de conducción autónomo, en un país donde el servicio de energía eléctrico falla todos los días.
Ante este liderazgo vacío que complementa el vacío de liderazgo, otros actores políticos que se dicen perseguidos deciden regresar también, según chismes que le llegan a uno; algunos deshojan las margaritas para tomar la decisión, otros desempolvan sus nominaciones candidaturales como propuesta única, pero al final, con las devoluciones no hay garantías, ni proyectos ni soluciones, solo ilusiones.
Seguramente muchos se preguntarán por qué mi empecinamiento con la señora; y la respuesta es simple, de la otra señora y sus cómplices se encargan los yankees. Pero de la señora que solo tiene como propuesta regresar, nos tenemos que encargar los venezolanos, que somos al final los que pagaremos el precio de su prepotencia.
La señora dijo que no se iba a ir, se fue. La operación que implicó su extracción es todo un misterio, pero de esos de conspiranoicos devaluados. Dijo que regresaba en marzo, no regresó; y ahora, como propuesta única tiene su retorno como oferta electoral.
Pregunta, y con eso paramos la devaluación, reducimos la brecha social, le ponemos un para‘o a la pobreza, ponemos comida en las mesas de los votantes.
Quien de verdad está interesado en resolver los problemas estructurales de Venezuela. Todos quieren ser candidatos, todos quieren regresar, pero ninguno propone nada.
Las elecciones solo ponen comida en la mesa de los candidatos, mientras los votantes eternamente mueren de hambre.
A Venezuela para enderezar el rumbo le faltan como mínimo dos años y eso si comenzamos con el proceso hoy, como lo proponen los norteamericanos; mientras la doña con ínfulas de abolengo real solo habla de elecciones y entorpece todo.
¡EN DIOS CONFIO!
Alexander Acosta Guerra
Exactivista político venezolano, en el exilio
Barranquilla, 9 de mayo de 2026, siendo las 23:53 (11:53 pm)
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